La enmienda

Su novela corta La enmienda es estremecedora. Me tocó una veta íntima de mi ser. El lector sabe que leer es pasar un buen rato. Pero que también es grato encontrarse con un libro que le remueve el piso, que le cambie o le cuestione. Su texto con su peculiar atmósfera configura un mundo que finalmente es un espejo de la realidad. Los personajes van a su manera, se ajustan al esquema argumental. Existen muchos Félix Paz. Uno puede encontrarlos fácilmente por la calle, a la vuelta de la esquina, en el bus; todos luchando por su existencia, como si vivir fuera un desafío. Están los que usan siempre la misma ropa, los que llevan amuletos, los que hacen promesas mirando al cielo, los que creen en supersticiones, los que les tiemblan las piernas, los que siguen jugando cuando se les acaba el aire, los que siguen luchando cuando todo parece perdido, o como usted mismo asevera en una parte de su texto: «son de esos seres que viven de ambiciones inmediatas, de progresos mesurados… O esos que piensan que es preferible intentar asaltos, buscar tesoros, esperando un vuelco de la suerte, ¿para qué gastarse la vida detrás de un mostrador o de un escritorio?» Félix Paz, se rebela frente a esos seres que se resignan a todo. Pero en su condición marginal no podía escapar a su destino… Me gusta su historia. Se ve que usted es un maestro de la técnica narrativa. Finalmente, usted concordará conmigo eso de que un escritor no elige sus temas, los temas lo eligen a él. Su pluma describe un mundo mágico que a su vez trasluce sus preocupaciones socio-políticas que como intelectual lo asume en su escritura; finalmente, la literatura es una experiencia de vida de la cual se alimenta todo escritor. De ahí nacen las ficciones que a veces superan la realidad o viceversa.

Ramiro Arias Barriga, Septiembre de 1979

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